De cara al horizonte

martes, 27 de junio de 2017

Think short, feel long

Time flows and flies, days and nights, nights and day, one after another. And he realized that life is just the things we do with the time, that only passes. Cause time does nothing, it just exists. Like him... But existing and living are like the water and a river: both the same, both quite different. And there he was, standing in front the sea with, moon shiny illuminating the infinite ocean and his thoughts flying far away but nowhere. Suddenly, a dying wave touched his feet. It was really cold but, at the same time, he felt he really wanted to swim. But then he will be wet in the night. But he also would leave next morning and he may not return to that beach never. So he wanted to swim but it seemed to be crazy do it in the middle of the night. Something happened, an impulse, a second, a breath and he jumped into the water. Lots of feelings at the same time... but Nomadi was happy. Cause you just live one time and there are things that can only happen just once. Why be so risky and don't live them? Why be so scared of being alive? So Nomadi swam for an hour and when he got out of the water he felt his body freezing from the feet to the heart. But this one was beating as hell, and all the bad things were just a background whisper in the middle of the wonderful music of the life, of his blood hitting the walls of his veins, the melody that no one can hear but everybody can feel of the soul full of emotions. And that night Nomadi was cold, and he barely could sleep and he got sick. Sick of happiness. Now, Nomadi keeps travelling around the world, thinking hard but short, feeling deep and long. Nomadi n'a pas de foyer, parce que le monde entier est son foyer.

martes, 20 de junio de 2017

Maravilloso silencio

Qué poco hay que decir
cuando las palabras no valen nada,
y es mejor rendirse y solo sentir.

Qué inútiles los pensamientos,
cómo duelen los recuerdos,
cuando el pasado se escapa
y el futuro no quiere llegar.

Y un día, una caricia basta
para cubrirlo todo con felicidad,
para estremecer el alma
y darle alas para volar.

Latidos que se resuenan
con el eco del dolor,
llorando qué bonito es amar
cuando hay una razón.

Qué inservible el tiempo
cuando solo pasa,
qué estúpida el alma
cuando es simplemente una tela
sobre el cuerpo moribundo de la pasión.

Se quiebra el viento como una hoja seca
cuando se escapa en un suspiro de frustración.
Un recorrido lento que, por dentro,
revuelve las palabras que se marchitan
y se pudren, encerradas sin compasión,
cuando la felicidad abrió sus alas y voló.

Y cada latido retumba y arrasa,
vibra contra el cuerpo que se vuelve a estremecer,
y el corazón sigue corriendo, soñando
con volver a encontrar los colores
que inundaron un lienzo de pura emoción.

domingo, 18 de junio de 2017

Las (p)rutas p(r)isas

Abrirse en canal, sangrar,
buscar un bote para
poderlo guardar.
Agitarlo con timidez
cuando nadie puede mirar,
o callar y gritar por dentro,
¿qué más da?
Es casi lo mismo, es casi igual.

Recuérdalo cuando te palpite la sien
cuando te quemen las venas
y sepas por qué, o sepas por quién,
y comprendas que ese cosquilleo inquieto
que te desvela y te rompe por dentro a la vez
no son los monstruos de la razón,
sino el llanto incompleto
que a nadie dejaste ver.

Dónde están ahora tus risas enlatadas
y tus caras de payaso estúpido,
cómo te vas a engañar otra vez
cuando ya nadie te cree,
cómo contarle a un sordo
que lo que oye no es nada
sino el todo, aquello que se remueve en su alma
y no le deja soñar.

Corre tan lejos como puedas y déjalo atrás,
imagina que lo podrás olvidar
mientras notas, sin saberlo, en el peso de tus pasos
que la sombra de tu infelicidad
ha impregnado la suela de tus zapatos,
la firma de un autor que escribió sin saberlo
el principio de su fin sobre un suelo mojado.



miércoles, 22 de marzo de 2017

El origen de lo único

Hace algún tiempo, el universo dio lugar a algo singular y único. Desde su mismo origen, ha inundado la más profunda oscuridad con la intensidad de sus rayo e incluso fue capaz de dar a luz vida. Desde entonces, de forma incansable y sin pedir nada a cambio, todos los días inunda la vida de sus criaturas con una luz fuerte, brillante y tan intensa que es capaz de teñir de esperanza los momentos más tristes. Jamás ha reclamado nada, siempre ha dado todo hasta la extenuación y más allá, desdibujando las líneas de lo humanamente posible, rompiéndolas y haciéndolas añicos. Hace mucho tiempo, el universo dio lugar a algo singular y único, un astro de inmensa energía que inundó la Tierra de luz y vida.

El Sol y tú os parecéis mucho, pero a ti puedo abrazarte sin temor a quemarme. Puedo preguntarte cuando no sé qué hacer, un mero hecho capaz de regalarme una paz de espíritu inmensa. Sé que estás ahí aunque haya más de mil kilómetros entre nosotros. Todos los años te doy las gracias, pero cada año la palabra palidece al lado de todo lo que has hecho y haces por mí y por nosotros cada día de tu vida.

Eres maravillosa, increíble y única, y cualquier cosa que intente regalarte es insignificante en comparación con todo lo que me has dado a mí. El solo hecho de sentir que por mis venas corre tu sangre, esa que te ha empujado a explorar los límites de lo imposible, a cuestionarte el mundo contra viento y marea, hace que sienta una mezcla de orgullo y satisfacción que es el mejor regalo que puedo tener. De momento, no puedo darte nada a cambio, salvo dejarte mi vaca sagrada. Y decirte cuánto te quiero.

Felicidades mamá.

martes, 28 de junio de 2016

Palabras para vivir

Las palabras se escapan de su boca
desde el fondo de su alma,
mientras su corazón palpita libre
para encontrar la paz.

Con cada suspiro, el aire se tiñe
con un fuerte deseo,
el que inunda sus venas con
su fuerte vitalidad.

En cada paso, el suelo tiembla,
a cada segundo, a cada instante,
la vida pasa por ella mientras
la consume con intensidad.

No hay muro tan grueso
que le pueda frenar,
ni tan alto para que su sombra
la pueda ocultar.

No hay bache tan profundo
ni amplio para enterrar
la fuerza con que sus pies
avanzan sin parar.

Se hace la noche, cae la oscuridad,
y sus ojos brillan antes de claudicar
al sueño que Morfeo
le intenta contagiar.

En sueños, su corazón sigue latiendo,
su sangre arrastra por su cuerpo
la firme voluntad de vivir siempre
buscando la felicidad.

Entre las sábanas descansa
un espíritu libre,
un alma que recorre el mundo
de punta a punta sin descansar,
exprimiendo la esencia de la vida
que en cada esquina del tiempo
alguien decidió guardar.

martes, 14 de junio de 2016

El lienzo sin color

Y qué más daba si se iba o si no,
qué importaba anestesiar el corazón
si, al sentir el calor en sus venas,
volaba enloquecida su imaginación.

Lejos, sin rumbo, sin sentido,
hasta llegar a la nada y caer,
y entre sollozos recoger después
los restos de un sueño roto.

El suelo seguía en su sitio,
las paredes, imperturbables, también,
pero su ardiente y mutilador desvarío
lo convertía todo en amargo aire vacío.

Sentado en la penumbra del salón,
se preguntaba dónde estaba la razón
cuando la necesitaba, cuando su cuerpo,
drogado, lo teñía todo de negro carbón.

Abría los ojos para ver el gris, rosa,
y descubrir, desolado, que nada era de color,
que no hay tiempo ni pincel
que pinte el oscuro lienzo del desamor.

Y el cielo, a sus pies, cayó,
y lo atrapó entre el suelo y sus anhelos,
como un pájaro encerrado para siempre
entre las rejas de su jaula de latón.

El tiempo se hizo nada, desapareció,
mientras intentaba olvidar lo inolvidable,
algo que jamás existió, algo tan real
como el dolor de una cicatriz que se abre en el corazón.



viernes, 27 de mayo de 2016

Un chicle, un puzle, un sueño

Volvió a suceder. Una vez más, sus esperanzas se habían estirado hasta casi volverse invisibles, como un chicle rosa que se convierte en transparente cuando de forma inocente lo conviertes en un globo. Y, al igual que la pompa de chicle, sus esperanzas explotaron una vez más. Se quedó con esa sensación de estupidez que sientes cuando te llega el chicle hasta las cejas y torpemente intentas deshacerte de los restos sin sentirte más humillado. Pero, al igual que el chicle, las esperanzas son adictivas y, una vez recuperado todos los restos, en vez de tirarlo volvió a mascarlo, con la ilusión de volver a hacer una pompa más grande y rumiando la ingenua idea de que a la siguiente no explotaría. Y así, una vez más, cogió sus sueños rotos y los unió a duras penas. Cada vez que unía sus maltrechos trozos, su sueño se desconfiguraba un poco más, al igual que un puzle que, cuantas más veces haces, más piezas faltan. Pero a él le daba igual, le gustaba ese puzle, le encantaba mascar ese chicle porque, en definitiva, se había enganchado a sus esperanzas. Y ya no importaba que, día tras día, estas chocaran con la realidad y se hicieran añicos, y sus miles de pedazos cortantes rasgaran su alma por dentro. Qué más daba si al sonreír por dentro lloraba mientras pudiera aferrarse a la romántica idea de que algún día su sueño se iba a hacer realidad. Porque a veces, hay luces que nos guían por caminos llenos de obstáculos, caminos imposibles de los que al final tenemos que huir antes de que nos maten. Pero no hay nada como ver que en el horizonte hay una luz que ilumina un mundo distinto. Por eso, cada mañana, volvía a emprender ese sendero lleno de matorrales que arañaban sus piernas, de cuestas imposibles y rocas puntiagudas.

Pero, al igual que los chicles, llega el momento en el que no dan más de sí, en el que el sabor se convierte en amargo, en el que son imposibles de estirar sin que se rompan con solo intentarlo. Llega el momento en el que la imaginación no basta, en el que los sueños solo duelen y la esperanza es una losa en el fondo del alma, que se hace un nudo en el estómago y te impide dormir. Hubo un día en el que estiró el chicle una vez más, pero la pompa fue ridículamente enana, ínfima, y su estallido fue tan sonoro y doloroso, que supo que tenía que tirarlo. Porque hasta la luz puede llegar a cegar y sumirnos en una oscuridad incierta. Y ese día, su corazón lloró, pensando que jamás volvería a hincharse de emoción al pensar que un sueño podía hacerse realidad. Sus lágrimas anegaron una almohada gris, cansada de soportar el peso de una fantasía nocturna imposible de realizar. Sus llantos acariciaron las paredes por última vez y, de alguna forma se durmió. Pero, al igual que un chicle, las esperanzas jamás se pueden abandonar, y en lo más hondo del ser dejan un vacío lleno de su esencia imposible de reemplazar. Por eso, su chicle duerme en papel guardado en el fondo de un cajón. Por eso, un puzle sin piezas descansa bajo su cama. Y, todas las noches, justo antes de dormir, y aunque él no lo sepa, una lágrima se escapa de sus ojos, y vuelve a empapar la almohada de un sueño que su corazón ansía realizar.